Mucha gente llega al TDAH de grande: por un video, porque diagnosticaron a un hijo, o porque después de años de "sos inteligente pero no te esforzás" algo no cierra. Si es tu caso, no sos la excepción. El consenso europeo sobre TDAH en adultos dice que en muchos países está subdiagnosticado y subtratado.

Acá va cómo es el proceso, para que sepas qué esperar.

Quién lo diagnostica

El diagnóstico lo hace un profesional con formación y experiencia en TDAH. La guía NICE del Reino Unido menciona a un psiquiatra especialista u otro profesional de la salud debidamente capacitado.

No hay un análisis de sangre, una resonancia ni un test por computadora que diga "sí" o "no". El consenso internacional de 2021 es claro: las diferencias que se ven en estudios de cerebro y en tests neuropsicológicos no sirven para diagnosticar TDAH.

El diagnóstico es clínico. Sale de una evaluación completa, no de un solo dato.

Qué criterios se usan

La referencia más usada es el DSM-5, el manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Para personas de 17 años o más, pide en resumen:

  • Cinco o más síntomas de inatención y/o cinco o más de hiperactividad-impulsividad, presentes por lo menos durante 6 meses.
  • Que varios síntomas hayan estado presentes antes de los 12 años.
  • Que aparezcan en dos o más ámbitos: casa, trabajo, estudio, amigos.
  • Que haya evidencia clara de que interfieren con tu vida social, laboral o académica.
  • Que no se expliquen mejor por otra condición, como ansiedad, depresión u otro trastorno.

Lo de "antes de los 12" no significa que te tengan que haber diagnosticado de chico. Significa que, mirando para atrás, las señales ya estaban.

Cómo suele ser la evaluación

Según la guía NICE, la evaluación incluye:

  • Una entrevista clínica y psicosocial completa: cómo te va en cada área de tu vida.
  • Tu historia del desarrollo: cómo eras de chico, en la escuela, en casa.
  • Información de otras personas que te conocen, si se puede: familia, pareja, amigos.
  • Una mirada a otras condiciones que puedan estar presentes y a tu salud física.

Los cuestionarios y escalas ayudan, pero la misma guía aclara que el diagnóstico no se debe hacer sólo con escalas.

Los tests online: punto de partida, no diagnóstico

Uno de los cuestionarios más conocidos es el ASRS de la Organización Mundial de la Salud, con una versión corta de 6 preguntas. En el estudio original funcionó bien como herramienta de detección en población general.

Pero detectar no es diagnosticar. Un test online te puede dar una pista para consultar. No te dice si tenés TDAH, y tampoco te dice que no lo tenés.

Cuando hay "algo más"

Es muy común que el TDAH venga acompañado: ansiedad, depresión, problemas de sueño o consumo. El consenso internacional señala que un profesional capacitado puede hacer el diagnóstico de forma válida aunque haya otras condiciones.

Por eso una buena evaluación mira el cuadro completo. A veces un síntoma que parece TDAH se explica mejor por otra cosa, y a veces el TDAH estuvo escondido debajo de años de ansiedad.

Cómo llegar preparado a la consulta

Algunas ideas prácticas que te ahorran tiempo, y que ayudan a quien te evalúa:

  • Anotá ejemplos concretos de cómo te afecta hoy, en el trabajo, en casa y con la plata. Mejor "pagué tres veces recargo por olvidarme la misma factura" que "soy despistado".
  • Buscá rastros de tu infancia: boletines, cuadernos, comentarios de docentes.
  • Preguntale a alguien que te conoció de chico cómo eras. Si puede acompañarte o escribir unas líneas, mejor.
  • Llevá la lista de lo que tomás: medicación, suplementos, consumo de alcohol u otras sustancias.
  • Escribí tus preguntas antes. En la consulta, la cabeza se va.

Y después del diagnóstico

Un diagnóstico no es una etiqueta para encasillarte. Es un mapa: explica cosas que pensabas que eran culpa tuya y abre la puerta a tratamientos que funcionan, con y sin medicación.

Si querés saber más sobre las opciones, mirá Medicación para el TDAH. Y si te diagnosticaron hace poco, en el club hay mucha gente que pasó por lo mismo.