Lo sabés, lo tenés anotado, hasta tenés ganas de sacártelo de encima. Y sin embargo, lo pateás. Un día, otro, una semana. Y mientras tanto la cosa pesa: en la cabeza, en el humor, en la relación con los demás. ¿Postergar es solo "dejar para mañana" o es parte de por qué el TDAH hace la vida más difícil?

En 2025, dos investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel), Ruth Netzer Turgeman y Yehuda Pollak, publicaron en el Scandinavian Journal of Psychology un estudio que intenta responder justo eso.

Qué es procrastinar (y qué no)

Los autores usan una definición clásica: procrastinar es demorar de forma voluntaria algo que pensabas hacer, aunque sepas que la demora te va a salir cara. No es descansar ni priorizar otra cosa a propósito: es postergar en contra de tu propio interés.

Casi todo el mundo lo hace alguna vez. Lo que ya se sabía, por otros estudios, es que la gente con más síntomas de TDAH procrastina más. También se sabía que el TDAH en adultos va de la mano con una peor calidad de vida. La pregunta nueva era si una cosa explica la otra.

Qué hicieron

  • Hicieron una encuesta online en febrero de 2022, por Amazon Mechanical Turk (una plataforma de encuestas pagas). Cada persona cobró 3 dólares.
  • Respondieron 201 personas, pero descartaron a 69: las que no completaron al menos el 70%, las que fallaron dos preguntas de control de atención y las que terminaron en menos de 3 minutos. Quedaron 132 adultos de 24 a 60 años (39,9 en promedio), 73 hombres, 58 mujeres y una persona de otro género.
  • Midieron tres cosas con cuestionarios ya validados:

- Síntomas de TDAH, con la escala ASRS (la que se usa mucho para el screening en adultos). Le sacaron la pregunta que habla de postergar, para no medir lo mismo dos veces. - Procrastinación, con una escala de 9 preguntas sobre demoras irracionales. - Calidad de vida, con dos cuestionarios: uno pensado para adultos con TDAH (productividad, cómo ves la vida, relaciones y salud psicológica) y otro de la Organización Mundial de la Salud que mira cuatro áreas: salud física, salud psicológica, relaciones sociales y entorno (dónde y cómo vivís).

  • Tomaron el TDAH como algo continuo, de más a menos síntomas, y no como "tenés o no tenés". Solo 7 de los 132 dijeron tener diagnóstico.
  • En el análisis tuvieron en cuenta el malestar psicológico general, la edad, el nivel educativo y el género, para que esas cosas no ensuciaran el resultado.

Qué encontraron

  • Más síntomas de TDAH, más procrastinación: la relación fue fuerte (una correlación de 0,72, en una escala donde 1 es la relación perfecta). Y eso, sin contar la pregunta del ASRS que habla de postergar.
  • Más síntomas, peor calidad de vida: se vio en todas las áreas. Fue más marcado en el cuestionario pensado para TDAH (correlación de -0,73).
  • Más procrastinación, peor calidad de vida: también en todas las áreas, desde la salud física hasta las relaciones.
  • La postergación hace de puente: en los análisis, parte del vínculo entre los síntomas de TDAH y la calidad de vida pasaba por la procrastinación. En las cuatro áreas del cuestionario de la OMS, cuando metían la procrastinación en la cuenta, el efecto directo del TDAH sobre la calidad de vida se volvía chico y dejaba de ser significativo. Es decir que, en esta muestra, la procrastinación explicaba esa relación. En el cuestionario específico de TDAH, la vía por la procrastinación también fue significativa.

La conclusión de los autores es que la procrastinación podría ser una de las vías por las que el TDAH empeora la vida diaria, y que vale la pena tratarla de forma directa. Mencionan que ya hay programas para reducirla, algunos diseñados para adultos con TDAH.

Limitaciones (en serio)

  • Es una foto, no una película: midieron todo una sola vez. Por eso no se puede saber qué causa qué. Los mismos autores dicen que también podría ser al revés: que vivir peor te haga postergar más y empeore los síntomas.
  • Casi nadie tenía diagnóstico: solo 7 personas. El estudio habla de síntomas de TDAH en adultos en general, no de pacientes diagnosticados.
  • Todo es autorreporte: cada uno contestó sobre sí mismo. Nadie evaluó clínicamente a los participantes.
  • Muestra chica y online: 132 personas que responden encuestas pagas por internet. Los autores calcularon que alcanzaba para su análisis, pero no es una muestra representativa de nadie en particular.
  • La forma de preguntar puede pesar: los autores notan que el cuestionario de TDAH y el de calidad de vida para TDAH están redactados casi todo en negativo, y que eso puede inflar la relación entre los dos. Piden estudiar ese efecto.
  • No probaron ningún tratamiento: que tratar la procrastinación mejore la calidad de vida es lo que proponen investigar, no algo que hayan demostrado.
  • Según el paper, los autores no tuvieron financiamiento específico y declararon no tener conflictos de interés.
  • No es consejo médico.

Qué significa para nosotros

Si postergás mucho, no es solo falta de voluntad ni "ser vago". Hay varios estudios que la vinculan con los síntomas de TDAH, y este sugiere que no es un detalle: puede ser parte de lo que hace que todo lo demás se sienta más pesado.

La buena noticia que proponen los autores es que la procrastinación se puede trabajar, y que hacerlo podría mejorar más cosas que la lista de pendientes. Si te pasa, vale la pena contárselo a quien te trate: qué postergás, cuánto y qué te cuesta.

Y una idea del club, no del estudio: muchas veces lo que más cuesta es arrancar. Por eso las sesiones de foco tienen hora fija y gente al lado: no tenés que decidir cuándo empezar, solo aparecer. Si querés profundizar en el arranque, leé también el artículo sobre parálisis por tareas.