"De día no me puedo concentrar y de noche no me puedo apagar." Si te suena, no estás solo. El sueño es uno de los temas que más aparecen en las asambleas del club, y la investigación confirma que no es casualidad.
Lo que dicen los estudios
En 2018 se publicó el primer metaanálisis sobre sueño en adultos con TDAH. Reunió 13 estudios y encontró que, comparadas con personas sin TDAH, las personas con TDAH reportan más problemas de sueño en casi todos los aspectos que se midieron: siete de nueve.
Cuando el sueño se midió con un reloj que registra el movimiento (actigrafía), aparecieron dos diferencias: tardan más en dormirse y duermen de forma menos eficiente, o sea, pasan más tiempo despiertos en la cama. En los estudios de laboratorio con polisomnografía no se encontraron diferencias.
Los autores concluyen que los problemas de sueño se deberían preguntar siempre en la consulta por TDAH. Todavía falta investigar qué hay exactamente detrás de ellos.
El consenso internacional de 2021 también incluye los problemas de sueño entre las condiciones físicas más frecuentes en personas con TDAH.
Un reloj biológico corrido
Una de las explicaciones más estudiadas es el ritmo circadiano, el reloj interno que marca cuándo nos da sueño.
Una revisión de 62 estudios, con más de 4.400 pacientes, encontró evidencia consistente de que el TDAH se asocia con un perfil más "nocturno" y con un reloj interno atrasado. La melatonina, la hormona que anuncia que es de noche, empieza a subir más tarde, y el sueño también llega más tarde.
Un estudio con 40 adultos con TDAH lo muestra bien. La mayoría (31) tenía insomnio de conciliación, o sea, problemas para dormirse. En ese grupo, la melatonina empezaba a subir más tarde y todo el período de sueño estaba corrido hacia adelante, comparado con quienes no tenían ese insomnio y con personas sin TDAH.
Traducido: muchas veces no es que "no te querés ir a dormir". Tu cuerpo todavía no está listo para hacerlo.
¿Y la medicación?
Los estimulantes pueden afectar el sueño. Un metaanálisis en chicos y adolescentes encontró que, con estimulantes, tardaban más en dormirse y dormían menos. El efecto era menor en quienes llevaban más tiempo con la medicación.
La guía NICE recomienda monitorear los cambios en el sueño, por ejemplo con un diario de sueño, y ajustar la medicación si hace falta. Si tomás medicación y dormís mal, no la cambies por tu cuenta: hablalo con quien te la indica, porque muchas veces se puede ajustar la dosis o el horario.
Qué podés hacer
Algunas cosas con respaldo:
- Llevá un diario de sueño por dos semanas: a qué hora te acostás, cuánto tardás en dormirte, cuántas veces te despertás, a qué hora te levantás y cómo te sentís. Es lo mismo que recomienda NICE para monitorear el sueño, y le da a tu profesional datos reales en vez de "duermo como el traste".
- Si el insomnio es crónico, el primer tratamiento recomendado para adultos es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (TCC-I). Lo dice la guía del American College of Physicians, con recomendación fuerte. No es específica para TDAH, pero sí para el insomnio crónico en adultos en general.
- Melatonina: la revisión sobre ritmos circadianos encontró evidencia de que puede ayudar con los problemas de sueño asociados al TDAH, aunque con pocos estudios. Consultalo antes con un profesional, sobre todo si tomás otra medicación.
- Contá que dormís mal en la consulta por TDAH. Según el metaanálisis de 2018, es algo que se debería preguntar siempre. Si no te lo preguntan, sacalo vos.
Un detalle importante: los ronquidos fuertes, las pausas en la respiración o despertarte muy cansado aunque duermas muchas horas son motivos para consultar aparte. El consenso internacional también encontró una asociación entre los trastornos respiratorios del sueño y el TDAH en chicos.
Sin culpa
Dormir mal empeora la atención, el humor y la paciencia, y eso alimenta el círculo. No es falta de disciplina. Es un tema que merece atención propia, igual que cualquier otro síntoma.
Sic Parvis Magna